El lago Vrana

El lago Vrana

A mitad del camino entre Šibenik y Zadar, apretado entre el mar y el interior, se encuentra el lago más grande de Croacia – Vrana. Su importancia natural y estratégica fue apreciada ya hace más de dos mil años y hoy día lo conquistan los modernos aventureros y los amantes de la naturaleza. Su excepcional biodiversidad es hogar para más de 250 especies de pájaros, así que además de parque natural aquí se encuentra una especial reserva ornitológica. Además de la cercanía de las principales rutas, el lago Vrana ofrece la posibilidad de alquilar bicicletas de montaña o kayaks así que entre usted y las aguas cristalinas del lago no habrá intermediario. Aquí la oferta de los kayaks tipo sit on top es muy amplia y también puede probar la pesca desde el kayak, y, quién sabe, tal vez sacar algún trofeo.

 

El pequeño puerto de Prosika es la entrada principal al parque natural del lago Vrana, y ahí puede tomarse unos minutos para caminar hasta las redes para anguilas hechas de piedra, un monumento al ingenio de los campesinos que no tiene igual en el mundo. Este pequeño puerto es a la vez el punto de partida de los senderos ciclistas y educacionales, así que aquí encontrará todo lo que necesita para su aventura. En seguida al comienzo de la excursión en remo se encontrará con la península de Babin škoj con los secretos escondidos bajo las magníficas tumbas que datan del tercer milenio antes de Cristo. Al seguir remando por las mansas aguas del lago surgen como guardianes las torres de guardia que rodean el lago como recuerdo a las vívidas épocas de la Edad Media. En los días soleados, especialmente en la madrugada o al atardecer, la superficie del lago se convierte en una gran tela de pintura llena de colores vibrantes que se diluyen en miles de matices, que usted firmará con los movimientos del remo.

 

Pero, en el siglo 21 lo que cuenta es el momento actual, y por eso deténgase por un momento en el medio del lago, escuche el canto de los pájaros y sumérjase en la paz total. Desde ese momento las cosas solo pueden mejorar, y por eso reme hasta el pequeño puerto al pie del monte Kamenjak, porque después de un moderado paseo de una hora hasta la cumbre le espera una increíble vista no solo al lago Vrana, sino también a toda la zona marítima, en la que cientos de islas de Kornati le quedarán grabadas en la memoria como una cicatriz aventurera que siempre le sacará una sonrisa cuando se acuerde de ellas.